¿Qué es la alveolitis? Síntomas, tipos y tratamiento

Te han sacado un diente hace unos días y, en vez de mejorar, el dolor va a más. Sientes un dolor pulsátil que se extiende hacia el oído o la cabeza, tienes mal sabor de boca y, cuando te miras en el espejo, el hueco donde estaba el diente parece vacío. Si es tu caso, lo que probablemente tienes es alveolitis.

Es una de las complicaciones más frecuentes después de una extracción dental, especialmente tras la retirada de las muelas del juicio. No es grave si se trata a tiempo, pero sí muy molesta, y cuanto antes actúes, antes dejarás de sufrir.

¿Qué es exactamente la alveolitis dental?

La alveolitis es una inflamación del alvéolo, es decir, del hueco óseo que queda en la encía después de extraer un diente. En condiciones normales, ese hueco se llena con un coágulo de sangre que actúa como barrera protectora mientras el tejido cicatriza.

Cuando ese coágulo no se forma correctamente, se desplaza o se infecta, el hueso y los nervios quedan al descubierto. Ahí es cuando empieza el problema. El dolor que aparece no es el dolor normal de la cicatrización, sino algo mucho más intenso y que no mejora con el tiempo.

Se calcula que afecta a entre el 3 y el 5% de las extracciones dentales. Un porcentaje bajo, pero si te toca a ti, se hace muy presente.

¿Qué tipos de alveolitis existen?

No todas las alveolitis son iguales. Hay dos formas bien diferenciadas y cada una tiene sus propias características, aunque ambas requieren atención profesional.

Alveolitis seca

Es el tipo más habitual. Se produce cuando el coágulo sanguíneo no llega a formarse o desaparece antes de que el tejido haya podido cicatrizar. El alvéolo queda literalmente vacío, sin protección, con el hueso expuesto al aire, la saliva y los restos de comida.

El dolor suele aparecer entre uno y tres días después de la extracción y es muy intenso. Puedes notar también un sabor amargo en la boca y cierto olor desagradable, aunque no hay pus ni signos evidentes de infección.

Alveolitis húmeda

En este caso sí hay infección. El alvéolo se inflama, aparece supuración y el tejido que rodea la zona tiene un aspecto necrótico, es decir, con tejido muerto de color grisáceo. El dolor es igualmente intenso, pero en este tipo también puede haber fiebre, mayor inflamación facial y un empeoramiento más acusado del estado general.

Si tras una extracción ves que la cara se te hincha de forma desproporcionada o aparece fiebre, no esperes: acude a tu dentista cuanto antes.

¿Cómo sabes si tienes alveolitis? Los síntomas principales

El síntoma que más llama la atención es el dolor intenso y persistente que aparece días después de la extracción, justo cuando esperabas que las cosas fueran mejorando. Pero hay más señales que te pueden ayudar a identificarla.

Dolor irradiado

El dolor no se queda solo en la zona de la extracción. Se extiende hacia el oído, la sien, la mandíbula o incluso el cuello. Es un dolor profundo, constante, que no responde bien a los analgésicos habituales.

Mal aliento y mal sabor de boca

Aunque te laves los dientes con normalidad, el mal aliento persiste. También puedes notar un sabor desagradable que no desaparece. Ambas señales indican que algo no va bien en el proceso de cicatrización.

Alvéolo visible y vacío

Si te miras en el espejo con buena luz, puedes ver que el hueco donde estaba el diente aparece vacío, sin coágulo, o con restos de tejido blanquecino o grisáceo. Eso no es normal. En una cicatrización sana, ese espacio debería estar cubierto.

Inflamación de los ganglios

En algunos casos, especialmente en la alveolitis húmeda, los ganglios del cuello o la mandíbula pueden inflamarse. Es la señal de que el organismo está respondiendo a una infección y de que necesitas valoración urgente.

¿Por qué se produce la alveolitis? Causas y factores de riesgo

Entender por qué ocurre te ayuda también a prevenir que vuelva a pasar. Hay factores que dependen de la intervención en sí, pero muchos otros dependen de lo que haces tú después de salir de la consulta.

El tabaco, el principal enemigo del coágulo

Fumar después de una extracción es uno de los factores de riesgo más importantes. La nicotina reduce el flujo sanguíneo en la zona, lo que dificulta la formación del coágulo. Además, la acción de succionar el cigarrillo genera una presión que puede desalojar el coágulo recién formado.

Si fumas, lo ideal es evitarlo al menos 48 horas tras la extracción. Sé que cuesta, pero esas horas marcan la diferencia.

Usar pajitas o hacer enjuagues fuertes

El mismo efecto de succión que provoca el tabaco lo generan las pajitas o popotes. También los enjuagues bucales enérgicos durante las primeras 24 horas pueden arrastrar el coágulo antes de que se asiente bien. La recomendación es clara: ni pajitas, ni enjuagues, ni escupir con fuerza el primer día.

Traumatismo quirúrgico durante la extracción

Una extracción complicada, como la de una muela del juicio retenida que requiere cirugía dental, implica mayor manipulación del tejido y del hueso. Eso aumenta el riesgo de que la cicatrización no transcurra con normalidad.

Anticonceptivos orales e historial médico

Los estrógenos presentes en algunos anticonceptivos pueden interferir en el proceso de coagulación. También tienen mayor riesgo de alveolitis las personas con problemas de coagulación, las que siguen tratamientos con anticoagulantes o las que padecen ciertas enfermedades sistémicas.

Higiene bucal deficiente o infección previa

Si antes de la extracción ya había infección o inflamación en la zona, el riesgo de alveolitis se multiplica. Una enfermedad periodontal no tratada, por ejemplo, es un factor que el dentista debe valorar antes de cualquier extracción.

¿Cómo se trata la alveolitis?

Lo más importante que debes saber es que la alveolitis no se resuelve sola. Necesitas acudir a tu dentista para que trate la zona de forma adecuada. Automedicarte o esperar a ver si mejora solo alarga el sufrimiento innecesariamente.

Limpieza del alvéolo

El primer paso es irrigar con suavidad el alvéolo para eliminar restos de alimentos, tejido necrótico y bacterias. Es un procedimiento que el dentista realiza con delicadeza para no dañar más el tejido y que produce un alivio casi inmediato.

Apósito medicado

Después de limpiar la zona, se coloca un apósito con efecto analgésico y antibacteriano dentro del alvéolo. Este apósito calma el dolor de forma notable y protege el hueso expuesto mientras el tejido va recuperándose. Es habitual que el dentista lo cambie cada dos o tres días hasta que la cicatrización avance.

Medicación de apoyo

Según el caso, el dentista puede pautar antiinflamatorios, analgésicos o antibióticos, especialmente si hay signos de infección. Sigue siempre las indicaciones al pie de la letra: no abandones el tratamiento antes de tiempo aunque el dolor mejore.

Cuidados en casa

Además del tratamiento en consulta, tendrás que extremar los cuidados durante los días siguientes. Eso implica mantener una buena higiene bucal sin dañar la zona, evitar alimentos duros o muy calientes, no fumar y seguir una dieta blanda. Si tienes dudas sobre qué puedes comer, hay alimentos que puedes tomar sin problemas mientras cicatriza la zona.

¿Cuánto tarda en curarse la alveolitis?

Con tratamiento adecuado, el dolor mejora notablemente en 24 a 72 horas tras la primera visita. La cicatrización completa del alvéolo puede tardar entre una y cuatro semanas dependiendo de la gravedad del caso, de la zona afectada y de cómo sigas las indicaciones del profesional.

Sin tratamiento, el proceso se prolonga semanas, el dolor es constante y el riesgo de complicaciones más graves aumenta. No merece la pena esperar.

¿Cómo prevenir la alveolitis después de una extracción?

La mejor estrategia es seguir a rajatabla las instrucciones que te dé tu dentista después de la extracción. Hay algunas pautas concretas que reducen mucho el riesgo de que aparezca.

No fumes al menos durante las primeras 48 horas, mejor si aguantas 72. No uses pajitas. No te enjuagues con fuerza ni escupas enérgicamente el primer día. Aplica frío en el exterior de la mejilla en los primeros momentos para reducir la inflamación. Y si tienes que hacer esfuerzo físico o actividad intensa, espera al menos 24 horas.

Mantén también una dieta blanda los primeros días. Saber qué comer tras una cirugía dental marca la diferencia en la recuperación. Nada de alimentos que requieran masticar con fuerza cerca de la zona intervenida.

Si ves que la inflamación después de la cirugía dental no remite o va en aumento pasados los primeros días, es señal de que algo no va como debería. Consulta sin demora.

¿La alveolitis puede aparecer también con implantes dentales?

La alveolitis como tal es una complicación específica de las extracciones, ya que está vinculada a la pérdida del coágulo en el alvéolo postextracción. Sin embargo, tras la colocación de implantes dentales pueden producirse complicaciones infecciosas en la zona intervenida con síntomas similares de dolor e inflamación que requieren la misma atención inmediata.

En cualquier caso, sea cual sea el procedimiento al que te has sometido, si el dolor aumenta en vez de disminuir pasadas las primeras 48-72 horas, ve a tu dentista. No esperes a que se haga insoportable.

Preguntas frecuentes sobre la alveolitis

¿La alveolitis se cura sola sin ir al dentista?

No. La alveolitis no se resuelve de forma espontánea y esperar solo prolonga el dolor y el riesgo de complicaciones. El dentista necesita limpiar el alvéolo y colocar un apósito medicado para que el proceso de cicatrización pueda retomarse correctamente. Cuanto antes acudas, antes te encontrarás mejor.

¿Cómo sé si el dolor que tengo es alveolitis o es normal después de una extracción?

El dolor normal tras una extracción mejora progresivamente a partir del segundo o tercer día. En la alveolitis ocurre lo contrario: el dolor aumenta con el paso de los días, suele aparecer entre 24 y 72 horas después de la intervención y se irradia hacia el oído o la mandíbula. Si tienes esa sensación, es momento de llamar a tu dentista.

¿La alveolitis puede provocar complicaciones graves?

Si se trata a tiempo, no suele generar complicaciones serias. Si se descuida, puede extenderse la infección a tejidos más profundos o al hueso, lo que complica mucho el tratamiento. Por eso la actuación temprana es fundamental. No es una urgencia vital, pero sí una urgencia dental que no debes postergar.

¿Fumar un solo cigarrillo puede causar alveolitis?

Sí, en personas con mayor predisposición, incluso un solo cigarrillo en las horas posteriores a la extracción puede ser suficiente para desalojar o impedir la formación del coágulo. La recomendación es no fumar durante al menos 48 horas, aunque lo ideal es aguantar hasta que el dentista confirme que la cicatrización va bien.

¿Tiene más riesgo de alveolitis la extracción de las muelas del juicio?

Sí. Las muelas del juicio son las piezas con mayor riesgo de provocar alveolitis, especialmente las inferiores. Esto se debe a que su extracción suele ser más traumática, la zona es de difícil acceso para la higiene y la vascularización en esa área es diferente. Se estima que en extracciones de cordales la incidencia puede llegar al 30% en algunos perfiles de pacientes.

¿Puede aparecer alveolitis aunque haya seguido todas las instrucciones?

Sí, aunque es mucho menos frecuente. Hay factores que no dependen completamente de tus cuidados, como la dificultad de la extracción, ciertas condiciones hormonales o el estado previo de los tejidos. Si te ha ocurrido y has seguido las indicaciones al pie de la letra, no te culpes: simplemente tienes que ir al dentista para que te solucione cuanto antes.

Recomendación del experto en salud dental

Si llevas más de dos días tras una extracción y el dolor no mejora, sino que va en aumento, no lo dejes pasar. La alveolitis es tratable y tiene solución, pero el tiempo que tardas en acudir marca la diferencia entre unos días de molestia controlada y una semana de dolor innecesario.

Tu dentista puede resolver la situación en consulta de forma rápida. La limpieza del alvéolo y el apósito medicado producen un alivio que notarás casi de inmediato. No hace falta sufrir en silencio esperando que se cure solo, porque eso no va a pasar.

Y si te preocupa cómo va la cicatrización o tienes cualquier duda sobre lo que estás notando en la zona, llama sin dudarlo. Para eso está tu dentista de confianza.